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Atahualpa Garibay | Tijuana |   julio 10, 2017 10:33

- Inseguridad a la alza
- ¿Fracaso la Cruzada Estatal por la Seguridad?
- Oportunismo político en el tema

La incidencia delictiva en Baja California sigue a la alza. Al menos eso perciben las familias de Baja California, en los cinco municipios.

Contrario a las estadísticas de los tres niveles de gobierno que afirman que los delitos van en descenso, la percepción generalizada es otra. Para los ciudadanos no solamente las ejecuciones (homicidios relacionados con la venta de droga al menudeo), son los delitos que se están registrando diariamente, sino también los robos domiciliarios, robo a mano armada y recientemente robo de vehículo con el conductor a bordo.

Si bien no es una condición privativa de la entidad, sino un problema a nivel nacional de al menos una década, la violencia en Baja California se debe a múltiples factores, pero principalmente a la falta de coordinación en los tres niveles de Gobierno.

Durante los últimos cinco años, el Estado y los Ayuntamientos dejaron a un lado la política de coordinación y de Mando Único que se implementó en 2008 y 2009, que arrojó resultados positivos en la disminución de los delitos de alto impacto (ejecuciones y secuestros), así como la desarticulación de las principales bandas del crimen organizado.

En la zona metropolitana Tecate, Tijuana y Playas de Rosarito, bajo los gobiernos municipales del PRI, la política de seguridad pública se relajó. Otras eran las prioridades para los Alcaldes priístas, entre ellas los negocios desde el poder.

Este desinterés en el tema prioritario de la seguridad se tradujo en un fertilizante puro para que nuevamente más bandas de narcotraficantes y otros dedicados a diversos ilícitos del fuero común reiniciarán con mayor fuerza sus actividades criminales.

Organizaciones de otras partes del país encontraron en estos municipios el terreno fértil para buscar ampliar sus operaciones delictivas, con los resultados delictivos ya conocidos, entre ellos cientos de ejecuciones en 2017 en la misma zona.

Junto a la disputa por las "plazas" se disparon los robos y asaltos porque los adictos desde siempre han delinquido para tener poder adquisitivo y comprar sus respectivas dosis de droga.

Al arreciar la guerra entre las células de narcotráfico y las acciones policíacas contra estos, la oferta de la droga en las ciudades se redujo porque los narcomenudistas temen ser ultimados o detenidos.

Al reducirse la oferta, el precio del producto se encarece y por lógica los adictos necesitan más recursos para acceder a la droga. El despojo de las pertenencias ajenas es el camino más fácil para las personas con esta adicción.

Al mismo tiempo que arreció la guerra criminal, el Grupo de Coordinación de Baja California conformado por los tres niveles de gobierno, intervino y lanzo una serie de operativos por toda la entidad para combatir a los delincuentes.

Si bien se han logrado golpes importantes, decomisos de cargamentos de droga, armas y detenciones de "objetivos prioritarios", el Grupo de Coordinación entró muy tarde en acción. La delincuencia se multiplicó al igual que las muertes relacionadas con esta actividad.

La autoridad fue tardía y la reacción de corto plazo.

Sin una estrategia de mediano y largo plazo, que ataque la raíz de la delincuencia común (desigualdad, desintegración familiar, falta de valores), la acción gubernamental es un salto al vacío. Al menos hasta ahora.

Aquí es donde surge la pregunta ¿Si fracaso la Cruzada Estatal por la Seguridad?
La respuesta es simple: sí. Al menos en los mismos términos que fue presentada por el Gobernador, Francisco Vega de La Madrid.

La Cruzada fue un acto mediático para responder a los cuestionamientos de los liderazgos de todos los sectores empresariales, políticos y sociales, a la pasividad gubernamental frente a la delincuencia.
Mediáticamente y operativamente la Cruzada fracasó, sin duda.

Oportunismo político.

Y quienes han aprovechado la situación tan convulsa en el estado han sido el Contador Público, Juan Manuel Hernández Niebla, quien logró alcanzar la Presidencia del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública.

Hernández se equivoca de estrategia y de discurso. Piensa que aun encabeza el Consejo Coordinador Empresarial, un organismo que lo proyectó con el tema del incremento al IVA en la frontera.

Un tema que le valió posicionarlo como pre candidato a puestos de elección popular.
Como su mente y corazón está en una candidatura, Hernández Niebla usa la misma estrategia de golpear por golpear al gobierno.

Al Presidente del CCSP no se le ve en las colonias, en la comunidad, con las familias, trabajando en la prevención del delito. Invitando a los padres de familia a trabajar para que desde el seno familiar evitar que los niños y adolescentes sean carne de cañón de los delincuentes.

No. El señor Hernández prefiere los actos en hoteles, las ruedas de prensa y las reuniones ejecutivas.
A Jesús Alberto Capella la misma presidencia lo proyectó a nivel nacional, porque trabajo con la comunidad e incluso encabezó marchas.

Por último, el abogado Álvaro González quien fracasó en su intento por conseguir cualquier puesto en el Gobierno Municipal, raya en el oportunismo político con sus declaraciones y comunicados de prensa.

Como si en realidad fuera un especialista en el tema, el junior abogado posa para las cámaras cada tercer día para recomendar acciones y sugerir acciones. La realidad es que su protagonismo tiene otro propósito.

Twitter: atahualpa_g


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