Congreso bc

Ley del hielo para Trump

2bf0b28a 466f 44c8 be55 50d779dd3e99
El que el presidente Donald Trump haya retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París significa para éste una “victoria”, porque así le cumple a sus electores una de las promesas de campaña
Lorena Rivera | CDMX |   junio 11, 2017 12:40

El que el presidente Donald Trump haya retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París significa para éste una “victoria”, porque así le cumple a sus electores una de las promesas de campaña. Pero a la vez representa una enorme derrota debido a que esa doctrina soberbia y xenófoba del “America First” lo está llevando al aislamiento del resto de los líderes estadunidenses y mundiales, quienes inmediatamente salieron a condenar el hecho y lo mejor, se mantienen firmes y fuertes en la lucha contra el cambio climático.

Pero ojo, más vale que no se la crea tanto, porque la realidad es otra. Se ha formado un enorme frente en contra de la decisión gubernamental, la cual el exvicepresidente Al Gore calificó como una acción imprudente e insostenible.

El 1 de junio de 2017 será recordado como el día en que Trump encendió al mundo y le dio la espalda, primero, a sus hijos y nietos; a sus votantes y a los demás estadunidenses, a la humanidad; a los científicos, quienes no han dejado de alertarnos sobre los peligros de la inestabilidad del clima; a los 194 países firmantes del Acuerdo de París y a los 147 que ya lo ratificaron. También al futuro, como dijo Barack Obama.

Sí, el gobierno de EU ya no lidera más esa guerra, porque la ignorancia y la falsedad pesaron más. Los verdaderos liderazgos del mundo, inmediatamente salieron a recriminarle a Trump esa decisión y ya le hacen la ley del hielo.

Qué golpe más fuerte debe ser para un enorme ego, como el del Presidente de la “nación más poderosa” del orbe, el que ahora China y la Unión Europea —con Angela Merkel y Emmanuel Macron al frente— sean quienes encabecen los esfuerzos contra el cambio climático.

No sólo afuera hubo reacciones. Hacia adentro la condena y la división fueron claras y contundentes. Presidentes y directores de grandes empresas, de diversos sectores, como Mark Zuckerberg, Tim Cook, Satya Nadella, Elon Musk, Jeff Immelt y Robert Iger, entre muchos otros, se sintieron decepcionados de la salida de EU del Acuerdo de París, pero reafirmaron su compromiso con éste y de continuar y acelerar el uso de energías 100% renovables.

Da esperanza la rebeldía que varios estados —California, Nueva York y Washington, los primeros— y ciudades de la Unión Americana —Atlanta, Chicago, Los Ángeles y Nueva York, entre otras— mostraron al manifestar su completo desacuerdo con la decisión de Trump de abandonar el acuerdo climático.

Por ello instrumentaron la Alianza por el Clima de Estados Unidos, coordinada por el empresario y exalcalde de NY, Michael Bloomberg, a través de la cual gobernadores y alcaldes sumarán esfuerzos para cumplir con los compromisos.

Para Trump, el Acuerdo de París era injusto y desventajoso; significaba la pérdida de empleos y la sangría de miles de millones de dólares. Según él, lo va a renegociar.

Pero le ha mentido a quienes votaron por él. De acuerdo con el Nobel de Economía, Paul Krugman, los empleos en la industria del carbón bajaron mucho antes, entre los años 1948 y 1970. Posteriormente, las restricciones a ese sector hicieron lo suyo. Los costos de las energías verdes al empezar a caer han hecho más asequible la transición hacia las energías eólica y solar.

El pasado viernes, en el programa de debate y análisis Opiniones Encontradas, que conduce José Buendía en Excélsior Televisión, y en el que participamos Gustavo Ampugnani, director de Greenpeace México; José Rubinstein, articulista de Excélsior, y la que escribe, se dieron datos relevantes que evidencian, en materia de empleo y energías limpias, las mentiras de Trump, pues ha dicho que revivir la industria del carbón y fortalecer el fracking y la extracción de petróleo crearán miles de empleos.

Quizá algunos empleos, pero con costos elevados para la salud y economía estadunidenses (y del planeta), pues está demostrado que esas actividades atentan contra la fragilidad del ambiente y sólo acelerarían el calentamiento global, como la subida de temperatura —justo uno de los objetivos centrales del Acuerdo de París es no rebasar el umbral de 1.50 C—. En cambio, las energías renovables están creando más empleos.

A este respecto, Ampugnani citó que las industrias solar y eólica crean empleos 12 veces más rápido que el resto de la economía estadunidense y sólo la solar emplea más del doble de estadunidenses que el carbón.

Y como Trump es un fanfarrón y cobarde, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, el sábado salió a decir que su jefe sí cree en el cambio climático. ¿A caso será que ya se arrepintió de esa mala decisión o sus cercanos no saben cómo sacarlo de su laberinto?


facebook twitter google plus linkedin whatsapp